Como tantos
otros provenientes de los lugares más apartados, los inmigrantes italianos llegaron
a Bahía Blanca, acabada en 1918 la guerra.Trajeron aquí sus esperanzas por
construir un mañana mejor. Venían de tierras europeas donde la pobreza los
angustiaba. A todos los impulsaba el ansia de libertad tras la sangrienta
guerra mundial. Luego de años de luchar sin ver los frutos, muchos de ellos se
embarcaron hacia la Argentina y construyeron en el Puerto de Ingeniero White,
sus precarias viviendas de chapa y material pintadas con colores brillantes y
llamativos. De esta manera recordaban las casas que habían dejado en otros
puertos. Llegaron a una tierra pujante y rica en peces. Su estirpe de
inmigrantes les valió para forjarse un destino promisorio. Como buenos
trabajadores tejieron grandes redes, con las que dieron impulso al desarrollo
de la pesca. Sus barcas a lo lejos podían distinguirse por el color amarillo
con que fueron pintadas. Trajeron para sí y para su nueva patria el porvenir al
encontrar pujanza en estas tierras, pidiéndole protección a San Silverio,
patrono de los pescadores.
Ale.
19 y
20/4/2022.
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