CON LA MANO ENSANGRENTADA
Producto de una herida el escritor que tenía la mano
ensangrentada no podía dejar de lado la lapicera que llevaba en ella porque
tenía la escritura en su sangre y se
puso a escribir lo que le dictaba su
corazón aunque no podía apartar la
mirada de su mano que le infringía dolor, retomo su texto , su inspiración
estaba a flor de piel y no podía apartar
su imaginación que con su marca era sanador. Con moraleja
incluida, termino su cuento y todo era distinto, su mano ya no sangraba su
escritura había curado su herida y su corazón.
Ale
24/7/´17
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