DÓNDE DEJE
EL PARAGUAS?
El día que
nunca fue José no sabía dónde dejó el paraguas. Penso que Estaba viejo, pero
igual servía. El día tenía un agrio olor a frío y lloviznaba. Buscaba por toda
la casa y no lo encontraba. Entonces, sonó el timbre. ¿Será un cobrador?, se
preguntó. Cuando fue a atender no había
nadie. Al mirar a la calle, los parajes del olvido, no le permitieron ver la
lluvia. Se dijo,¿ tendrá el color de la distancia?. Cerró la puerta con llave y
salió a la calle. Cuando avanzaba, sentía la lluvia caer sobre él. Entonces, pensó el tejido del día me ha
engañado. Volvió a su casa y se dijo: deja tu orgullo atrás y, la lluvia es
como las lágrimas, pero no me vencerá, sus obstinadas formas no pueden tirar
mis teorías. Antes de que el ensueño de la siesta, llegue tengo que encontrar
mi paraguas se decía. Mientras en la televisión pasaban el ciclo “Como en el
cine”, José no se rendía. Hasta que reviso el lavadero y allí estaba en el
canasto de ropa para lavar.
Sintió el
timbre y volvió a salir. Era Juan su amigo, lo invito a pasar y le dijo
-No
sabés lo que me pasó, ¡no podía
encontrar el paraguas!-
-
Y¿ dónde estaba?
- En el
lugar más insólito, el canasto de ropas de lavadero.
- Pero,
José decime ¿dónde tenías la cabeza cuando
lo pusiste allí?
Y José,
sonrío. Los dos sabían que su cabeza, pocas veces estaba en su lugar.
Ale.
18 y 19/10/´16
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