Todas las palabras se vuelven estrellas. El cielo las muestra de par en par.
Ellas me cuentan que mañana será un día especial. De pronto veo una rosa en las tinieblas y la recojo. Me dirijo nuevamente a mi casa, ceno con mi
hermano y el silencio gano la sobremesa. Se hace tarde me voy a dormir.
Amanece. Tomo el tren como todos los días, para ir a la
Universidad y ahí la veo, una chica cuya belleza me conmueve, sin dudar le
pregunte su nombre.
-Florencia-me
dijo .Me presento como Ariel y le digo
que este día no lo olvidaría porque la
había conocido y le entrego la rosa que llevo conmigo. Ella se sonroja, al
recordar que la primavera recién comienza
y yo me descubro como alguien que arrinconado en sus sentimientos pone
su amor en una muchacha y la flor es el nombre de sus alegrías.
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