Te abro la puerta
y te dejo entrar a mi casa.
Tu bendición
me da la fuerza
y la bondad
que necesito.
Tu palabra me sacia
y clamo por tu espíritu pleno.
La ternura
penetra en mí
,Señor.
y te doy la mano
para abrazarte.
A través de esta poesía
llego hasta tu Iglesia
para encontrar
el canto vivo.
Ale.
6/9/´15
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